Naerys el 13 de agosto de 2016 opina:
A la espera de poder leer la obra en su totalidad, estos primeros cuatro números anticipan la obra maestra en la que puede convertirse Providence. Tras el inquietante, pero menor, Neonomicón, Alan Moore vuelve en plena forma, con un retrato de personajes espléndido, multitud de referencias tanto a Lovecraft como a Chambers, y unas pistas sobre el universo que ha concebido que resultan terroríficas por lo que sugieren.
Todo es magnífico, desde los diálogos hasta los extractos del diario de Robert Black, lleno de reflexiones sobre el arte de la escritura que, por momentos, parece el propio cuaderno de notas de Lovecraft (aquel en que apuntaba argumentos para emplear en obras futuras).
Una gozada que hace insoportable la espera hasta la publicación del segundo tomo.