|
Si la segunda parte de "Cántico por Leibowitz" mostraba, básicamente, el despertar del nuevo enfrentamiento entre la Iglesia y la ciencia, en "San Leibowitz y la mujer Caballo Salvaje" se trata de la oposición entre la Iglesia y el poder secular en las inhóspitas tierras de las montañas Rocosas, habitadas por los nómadas.
Esos nómadas son los nativos americanos, con una cultura parecida a la de los pieles rojas y cuya religiosidad se compara al catolicismo restaurado. San Leibowitz se enfrenta (o tal vez colabora) con la mujer Caballo Salvaje en las visiones del protagonista, el hermano Dientenegro, obligado a viajar por un continente dividido por la naturaleza, la política, la guerra y la religión. Dientenegro participa casi involuntariamente en las intrigas y conspiraciones del cardenal Ponymarrón, para ser testigo de rebeliones, asesinatos y sacrificios humanos y, también, para conocer el pecado, que hasta ese momento la vida monacal ha mantenido a raya.
Picaresca y apasionada, magnífica, sombría y asombrosamente real, "San Leibowitz y la mujer Caballo Salvaje" es un relato brutal, brillante y cautivador, lleno de miestrio, misticismo y arrebato divino: un nuevo clásico que perdurará en la memoria del lector.
"Un mundo tan cuidadosa y honestamente creado que uno empieza a pensar que es más real que el nuestro. Una historia llena de vida, vista a través de los ojos de un personaje que se mueve en la periferia de los acontecimientos narrados y cuya existencia, a pesar de ello, abarca todo el significado del relato. Es Hamlet tal como sería si el fantasma hubiera sido el héroe, obligado a contemplar la amarga carnicería que él mismo ha desencadenado". (ORSON SCOTT CARD)
|