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La revista Weird Tales se ha convertido en un referente del terror. En sus páginas publicarion las mejores plumas del fantástico -Robert Howard, HP Lovecraft, Robert Bloch, Clark Ashton Smith y Seabury Quinn- y vieron la luz historias inolvidables, entre las cuales figura uno de los pocos seriales que ha permanecido inédito hasta nuestros días, La Tumba de Cleopatra (I Found Cleopatra), del canadiense Thomas P. Kelley, un pionero a la hora de escribir novela popular por entregas.
La Tumba de Cleopatra se publicó en los números de noviembre y diciembre de 1938 y enero y febrero de 1939 en Weird Tales. Pocas novelas reflejan con tanto acierto la fascinación ejercida por el Antiguo Egipto sobre el hombre moderno. El recetario de Kelley es eficaz: acción a raudales, intriga, malos convincentes, exotismo a ultranza, personajes de tronío, un enigma del pasado y una narración vertiginosa, llena de sorpresas.
Completan el tomo El Cubil de la Bruja, de Henry Kuttner (un relato que guarda ciertas connotaciones con el film La Bruja de Blair) y Pedro el Negro, de Robert Bloch, que tanta influencia ejerció sobre Clive Barker.
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